Los contratos de la ministra de
Presidencia y vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, son un
pozo sin fondo. O una caja de sorpresas: en la época de la libertad y gratuidad
por internet, ha suscrito siete contratos con agencias de prensa por un valor
de 53,7 millones de euros (8.900 millones de las antiguas pesetas), el más
importante con la agencia Efe, una especie de subvención encubierta. Además,
también ha firmado otro para confeccionar “recetas para estupefacientes” y uno
más por el que compró una guillotina que costó 69.500 euros.
Puede parecer una broma, pero no
lo es. Aunque Mariano Rajoy recomiende “paciencia” para aguantar el paro y el
hundimiento económico hasta 2015 y recete austeridad para sobrellevarlo, Soraya
se aplica al gasto en su departamento con las cosas más curiosas.
163.000 euros en “suministro de
prensa diaria” a pesar de que la tiene a su disposición gratuitamente en
internet o con precios muy asequibles en PDF, Soraya gusta de pagarle a los
periodistas que van después a sus conferencias de prensa. Al menos siete
agencias de prensa reciben fondos de Presidencia del Gobierno por sus
servicios, lo que sin duda podría entrar en colisión con la capacidad crítica
de los periodistas a la hora de realizar las coberturas de la información del
Gobierno.
El más grueso de todos los
contratos es el 13/13 por “servicios de cobertura informativa nacional e
internacional de interés público para el año 2013″, un eufemismo del “enganche”
del teletipo de Efe, por el que los contribuyentes pagamos la friolera de 42,8
millones de euros, un total de 117.500 euros al día. Demasiado para un teletipo
de agencia. Obviamente el contrato fue “negociado sin publicidad”.
Pero no solo le basta a Soraya
con este oneroso contrato de la agencia Efe. También ha suscrito otro más, con
el nombre de 191/12, esta vez por “razones técnicas” y por valor de otros 10,4
millones de euros. Negociado nuevamente sin publicidad, de nuevo se produce por
un “servicio de cobertura informativa nacional e internacional de interés
público”, el mismo concepto que antes. Como no especifica nada más al ser
secreto, habrá que suponer que pagó dos veces por el mismo concepto, y de nuevo
la desorbitada cantidad de 10,4 millones de euros. Hay un último contrato, que
puede estimarse como de “propina”, por el que paga 300.000 euros. Por si no
fuera bastante información de pago, la ministra ha suscrito contratos con más
agencias: Colpisa (23.000 €), Europa Press (83.000 €), Otr Press (19.000
€), Asociated Press (40.000 €) y France Press (20.000 €).
No son los únicos gastos en esta
época de recortes de empleos y gastos, pero no de austeridad gubernamental. La
mensajería de la ministra Soraya nos cuesta 96.200 euros al año, concurso que
ganó “Vía JRC Courier”. Existe un seguramente prescindible estudio de 31.000
euros adjudicado a IMOP Encuestas, también por “procedimiento negociado sin
publicidad”, por un informe cualitativo sobre “juventud, formación y empleo:
adecuación de la formación al mercado de trabajo”. Con las cifras de la última
EPA en desempleo juvenil (57%, casi un millón de jóvenes), parece claro
que los 31.000 euros a la empresa agraciada podrían haberse destinado al menos
a los jóvenes desempleados, pues iniciativas del Gobierno parece que hay pocas.
El contrato 2012/01000141 permite
conocer además que Soraya se ha gastado 113.000 euros en el “servicio de
confección de 100.000 talonarios de recetas oficiales de estupefacientes para
prescripción de uso humano”. Solo una empresa se presentó a la licitación,
aunque se solicitó oferta a tres.
Una última curiosidad en los
contratos de la ministra Soraya: la compra de una guillotina. El pliego de
condiciones es bastante explícito: la titular de Presidencia quiere la
guillotina “de alto rendimiento y formato”, porque la antigua presentaba
“bastantes problemas de funcionamiento y ajuste”: “Por ello se hace
necesario la adquisición de una guillotina de gran tamaño” que tenga “colchón
de aire para la mesa de corte y mesas laterales”, “cuchillas de acero de alto
rendimiento, con protección” y un “control de corte mediante dos pulsadores”.
En el contrato, la empresa adjudicataria está obligada a impartir cursos sobre
“uso, funcionamiento y explotación”, concretamente 3 cursos de 12 horas, uno
por cada turno horario (mañana, tarde y noche). El uso de la guillotina, según
el contrato, solo será para el BOE.
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